lunes, 21 de agosto de 2017

Barrank-ellas: Cañón de Trevélez


¡Y por fin llegó Barrank-ellas! Hemos disfrutado de la magnífica concentración de barranqueras y barranqueros en Órgiva. Además de los talleres interesantes de la mano de los guardias civiles del GREIM y de Sandra, nuestra visita estrella ha sido el barranco de Trevélez.
 
La inauguración de Barrank-ellas, de la mano de la Alcaldesa de Órgiva

Sandra explicando de forma práctica cómo hacer una mochila para llevar a un herido. También explicó cómo elaborar una camilla sólo con cuerda

Dentro del Pabellón de Deportes de Órgiva

Nuestro grupo estaba formado por Paco Doña, Porras, Javi, Trond, Antoine, Karen y yo. Iniciamos la larga y soleada aproximación a la cabecera alrededor de las 11:00 del sábado. La progresión fue a muy buen ritmo, con algunas paradas "de hijoputa " para reagruparnos, y en poco más de 40 minutos estábamos la mayor parte del grupo en la cabecera. El resto del grupo se retrasó porque estuvo disfrutando de las vistas del mirador junto a la puerta del cercado.
Como es ya demasiado frecuente, me pareció mucho más peligroso el tramo final de la senda de aproximación que el propio barranco. Habría que encontrar una solución a estas sendas tan deterioradas antes de que ocurra alguna desgracia. Por muy supermán que uno se crea, un pie mal puesto o un resbalón y caes al barranco, 30 metros por debajo de ti. ¡Ojo!
Ya vestidos iniciamos el descenso a esta maravilla para los sentidos. Al haber entrado tarde la luz era magnífica, como se puede comprobar en las maravillosas fotos que hizo Trond Høiklev con su móvil. ¡Increíbles! Las nuestras son más normales, pero en ellas se aprecia la belleza de este cañón:

 
Empezando el cañón de Trevélez





 
El cañón lleva la cantidad de agua justa para disfrutarlo sin que suponga riesgo alguno (en cuanto a corrientes y movimientos extraños), pero siendo muy disfrutón. El peligro por las cabeceras de los rápeles algo expuestas y por la nula visibilidad a 5 cm bajo la capa superficial de agua sigue ahí. En nuestro caso las cabeceras las montaron Paco, Javi y Porras, resultándonos muy sencillas de superar, aunque en algunas los veías colgados y pensabas: ¿y cómo han subido ahí?

La temperatura del agua fue también muy suave. LAamitad del equipo íbamos con peto de neopreno (en mi caso de 3 mm) y con una lycra, sin chaqueta de neopreno. Y nadie pasó frío.

En todo el barranco sólo en un rápel tuvimos que esperar a que terminasen de bajar los visitantes que iban en un grupo de empresa. Luego, como íbamos haciendo fotos, ya no los vimos más.





Dicen que el barro rojo afecta a la salud mental si entra en contacto con la barba... ¡Ummmmh!

España es así. Unos currando y otros... :) :) :)


Hemos disfrutado muchísimo de este barranco, pero sobre todo con el magnífico grupo: todos compañeros deseando pasar un gran día pero velando todos los unos por los otros. Así da gusto.






El vídeo de Trond:




Tras salir del barranco Karen y yo nos fuimos al hotel a limpiar el equipo, y luego con Trond a tomar un bocata que nos mantuviese vivos hasta la cena.

La cena fue también muy completa (a mí me sobró uno de los tickets de comida porque las cantidades eran grandes).

Y para rematar el día: la entrega de premios de fotografía, en la que la foto de Trond a Karen ganó una saca de barranco Rodcle magnífica, que Trond gentilmente cedió a Karen, Trond y JAvi también se llevaron un regalo, y a mí me tocó una magnifica camiseta de Sealand... de mujer y de la talla de Karen, quien me la arrebató de las manos mientras decía: "A ver si a mí también me toca algo..." :O :O :O . Niñaaaaaa, ¿no te conformas que la camiseta y el petate de barranco morado? :) :) :)

Y a eso de la una y media o dos de la madrugada nos fuimos al hotel a dormir, aunque hubo quien prolongó la fiesta hasta el amanecer.

La mañana del domingo teníamos pensado ir a Poqueira, pero al final hemos optado por volver a casa, no sea que un día de estos tengamos a los servicios sociales esperándonos por dejar a los jóvenes solos el finde... aunque a ellos parece encantarles poder hacer lo que les da la gana.

No quiero terminar la crónica sin agradecer a la organización la gran labor que ha llevado a cabo, empezando por las tres currantes al pie del cañón: Desi, María Ruano e Isa, al Presi y a Isidro, atentos a que todo fuera sobre ruedas y a la furgoneta, a Sandra, a los guardias civiles del GREIM, a Paco Doña... y al resto de colaboradores (de algunos de los cuales aún no sé su nombre) que han hecho posible esta concentración con su esfuerzo, en ocasiones trabajando desde hace ya muchos meses. Y, por supuesto, a la corporación municipal de Órgiva, que ha cedido el magnífico Pabellón Deportivo para el evento. Nosotros hemos salido encantados, hemos disfrutado mucho, comido mucho, y, sobre todo, nos hemos reído con la mejor de las compañías. ¡Bravo!

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