MEMORIA
1. OBJETIVOS:
La práctica espeleológica, en sus
dimensiones científica, deportiva y lúdica, es una actividad de muy
alto riesgo. A los peligros inherentes a cualquier actividad en el
medio natural hay que sumar los relativos a la progresión por cuerda
y aquellos relacionados con el medio hostil en el que se realiza:
espacios cerrados, totalmente oscuros, con abundantes estrecheces,
caos de bloques, caídas de piedras, atmósfera enrarecida o pobre en
oxígeno, contrastes térmicos, geología… Cualquier incidente en
una cavidad se agrava por las características indicadas y por la, en
ocasiones, extrema dificultad para acceder hasta la persona o
personas accidentadas, llegando un accidente leve a requerir un
rescate profesional por un equipo de decenas de personas, y que puede
prolongarse durante muchas horas.
Sin embargo, la tasa de accidentes
espeleológicos es mínima, debido a varias circunstancias, entre
otras:
-
Formación espeleológica,
fundamental para automatizar el posterior comportamiento en la
cavidad, mediante el entrenamiento en espeleódromo de todas las
técnicas básicas de progresión, y mediante la simulación de
sucesos y cómo solventarlos, incluyendo el autosocorro, en un
entorno controlado y de riesgo mínimo.
-
Tecnificación por parte de quienes
adquirirán el rol de guía/instalador de la cavidad, de nuevo con
la práctica en espeleódromos de las técnicas de instalación, y
con la formación teórica relativa a los dos grandes enemigos del
espeleólogo: el factor de caída (que llega a determinar cuándo
hay un alto riesgo de ruptura de una cuerda o de sobre esfuerzo de
un anclaje) y el roce.
-
Entrenamiento para una condición
física óptima, una vez más acudiendo periódicamente a un
espeleódromo a entrenar la progresión por las cuerdas.
-
Mentalidad de grupo, fundamental
para aumentar la seguridad y el confort de todos los que progresen
luego por una cavidad. A diferencia de otras disciplinas deportivas,
el “ego” no tiene cabida en un grupo espeleológico. El grupo
forma un equipo compacto en el que todo integrante cuida de sus
compañeros/as, en especial, durante la progresión por cuerda, de
quien le precede y le sucede durante la visita, manteniéndose un
orden fijo que no se altera durante el descenso o ascenso, cuestión
vital por la falta de visibilidad y la escasa distancia en la que
las palabras son comprensibles, o incluso audibles. De nuevo el
entrenamiento previo, mediante la simple observación del
comportamiento, ayuda a localizar y desactivar a aquellas personas
con una mentalidad más egoísta, de modo que puedan ser excluidas
del grupo, por el enorme riesgo que supone no estar pendiente de los
compañeros, o situadas en un lugar en el que no puedan amenazar la
seguridad de la visita a la cavidad.

Con este taller se ha tratado de
complementar el taller de iniciación que ofreció el Grupo de
Montaña de Málaga hace unas semanas a los socios que querían
iniciarse en esta actividad. Los objetivos buscados eran,
fundamentalmente, los siguientes:
-
Dotar a los/as participantes de los
conocimientos teóricos precisos para comprender la dinámica
relacionada con la instalación de cuerdas para la progresión
segura.
-
Iniciarles en la práctica de las
técnicas de instalación orientadas a un espeleódromo, con el fin
de que ganen confianza en sí mismos y se animen a montar de forma
segura circuitos deportivos que les permitan entrenar todas las
técnicas básicas que luego podrán utilizar en las cavidades, así
como mejorar su condición física de cara a afrontar retos cada vez
más exigentes.
-
Servir como introducción a la
instalación en cavidades reales, reduciendo la curva de aprendizaje
requerida al dominar, si ponen en práctica lo aprendido, las
técnicas básicas, los nudos y la visión crítica de las
instalaciones que hayan realizado. La instalación en cavidades es
mucho más exigente, técnica y peligrosa que en espeleódromo, por
lo que el entrenamiento previo reduce la dificultad de su
aprendizaje.
-
Detectar y tratar de corregir
“vicios” que pueden venir originados de otras prácticas
deportivas, como la instalación en barrancos, y que reducen la
seguridad en la progresión.
-
Animar y ayudar a descubrir el
maravilloso mundo de la espeleología, desmitificando parcialmente
la supuesta dificultad para disfrutar de este maravilloso deporte.
2. TEMPORIZACIÓN, ASISTENCIA Y AGRADECIMIENTOS:
El taller se ha
impartido durante los días 16, 19 y 20 de febrero de 2018, en
horario de tarde, de 17:00 a 22:00, y el día 17 de febrero de
2018, en horario de mañana, de 9:00 a 14:00, en las magníficas
instalaciones que el Área de Deportes del Excelentísimo
Ayuntamiento de Cártama ha puesto a disposición de los espeleólogos
de forma gratuita: el espeleódromo de la Ciudad Deportiva de
Cártama.
Hemos de mostrar
nuestro enorme agradecimiento por el uso libre de estas
instalaciones, que permiten mejorar tremendamente la seguridad en
nuestras futuras visitas a cavidades, e impartir talleres de
iniciación y tecnificación espeleológica.
Agradecemos
también la disposición del Área de Deportes a ayudarnos con este
taller, y la sala cedida durante las horas teóricas, que nos ha
permitido impartirlo de forma confortable y en un ambiente carente de
ruidos y distracciones.
La distribución
del taller ha sido de un 50% de formación teórica y
teórica/práctica, y otro 50% de formación práctica. En total
han acudido al taller 25 alumnos/as y 1 oyente, con una distribución
por géneros de 13 hombres y 13 mujeres, dato nada sorprendente
porque la práctica espeleológica goza de muy buena salud en cuanto
a igualdad de género, dado que el supuesto mayor vigor masculino se
compensa perfectamente con la técnica depurada y la (de nuevo
supuesta) mayor agilidad femenina, de modo que a excepción del
porteo de pesadas sacas no hay distinción alguna entre hombres y
mujeres dentro de las cavidades, de modo similar a como sucede en la
escalada o el descenso de barrancos. Como dato relevante para medir
el interés en este tipo de formación, sólo una persona de las
inscritas no acudió, y fue por un ingreso hospitalario. Para ser un
taller gratuito creo que se puede estimar que ha sido todo un éxito
en cuanto a participación. Si se han cumplido o no los objetivos
buscados lo determinarán los propios asistentes, si su técnica ha
mejorado y se ha logrado despertar el “gusanillo” de la
instalación.
3. DESARROLLO DEL TALLER:
El
tiempo se ha distribuido de la siguiente forma:
-
Dos horas y media de prácticas
en el espeleódromo, en las que los/as asistentes han tenido que
montar al menos una cabecera y uno o más fraccionamientos, siendo
revisada dicha instalación por el “segundo”, que luego la ha
desinstalado, cambiándose entonces los roles para que ambos/as
participantes pudieran instalar y desinstalar. Debido al nivel de
progresión algo bajo de algunos/as participantes habría sido
deseable prolongar la duración de esas prácticas, pero el
cansancio hace mella cuando uno está colgado de las cuerdas y con
la tensión provocada por la inseguridad en lo que se está
haciendo, por lo que esas personas podrán practicar otros días
asistidos por sus compañeros/as.
4. VALORACIÓN:
Como
instructor de este taller estoy bastante satisfecho con su desarrollo
y creo que los objetivos iniciales han sido ampliamente superados. Ha
sido una satisfacción impartir la parte teórica comprobando que la
inmensa mayoría de los/as asistentes prestaban atención todo el
tiempo, pese a la aridez de algunas de las explicaciones, y más aún
ver el entusiasmo demostrado al practicar la instalación, de modo
que había literalmente que echar a la gente de las cuerdas al
acercarse la hora de cierre de las instalaciones deportivas. Sólo
por eso ya ha valido la pena. Además, nudos mal peinados aparte (ya
habrá tiempo para depurar su elaboración) la mayoría de los/as
asistentes ha montado sin dificultad alguna unos circuitos deportivos
muy pulcros.
Las
prácticas han demostrado de forma práctica algunos conceptos de
seguridad que la euforia deportiva puede hacer que no se tengan
presentes, como el nudo fin de cuerda que evitó que una persona se
saliera de la cuerda, o la necesidad de estar concentrado y
abstraerse de las distracciones cuando se instala. Hemos disfrutado
de situaciones divertidas y de un ambiente de gran compañerismo, que
es justo lo que todo espeleólogo quiere encontrarse cuando está
bajo tierra, quien sabe si a centenares de metros por debajo de la
superficie.
Como
todo es mejorable, para futuros talleres anoto qué cosas fueron más
pesadas y en qué cosas habría que hacer más hincapié. Y buscar la
forma de prolongar las prácticas durante más horas, porque el
tiempo vuela mientras se está instalando.
5. Y AHORA, ¿QUÉ?
Aunque
la técnica espeleológica, una vez depurada y bien aprendida, no
suele olvidarse, no sucede lo mismo con la práctica de la
instalación, bien sea en espeleódromo o en cavidad. Es sorprendente
la rapidez con la que se olvida cómo se elabora un nudo, o se pierde
la destreza al montar una instalación.

Con
el fin de mejorar la técnica, quienes se hayan sentido cómodos
instalando y deseen avanzar en su formación deberían establecer un
calendario de entrenamientos, reservando al menos un día a la semana
para visitar el espeleódromo. Aquellos que tengan un mayor interés
y una técnica más limpia pueden solicitar a los compañeros/as más
experimentados/as que les lleven un día a instalar en roca (por
ejemplo, la zona del Naranjito, en Pinares de San Antón, es
magnífica para practicar instalación de espeleo), de modo que
puedan comprobar lo diferente que es la progresión por roca real,
donde la gravedad y el roce juegan un rol muy importante. Cabe
indicar que nunca es recomendable acudir al entorno natural sin
compañía, y menos si se está iniciando uno/a en la instalación.
Tras varias prácticas en roca, sin descuidar nunca las prácticas en
espeleódromo, se estará en situación de instalar una cavidad real,
de nuevo de la mano de alguien experimentado. Pero ahí no pueden
acudir grupos de ocho o diez instaladores a la vez. Las cavidades de
iniciación son pequeñas y la persona que supervise no puede hacerse
cargo de tanta gente; no es comparable a la seguridad y visibilidad
del espeleódromo. Lo ideal es buscar, por tanto, a alguien de
confianza que se haga cargo de dos o tres instaladores. Y el día de
mañana, cuando instaléis perfectamente, recordad que alguien os
enseñó de forma altruista, y que es de ley corresponder dedicando
tiempo a las nuevas generaciones que también querrán aprender. Y
cuando yo esté viejo, ¡¡¡llevadme de cuevas!!! :) :) :)

Para
quienes deseen una formación más técnica, una opción es formar un
grupo de al menos 5 personas y contactar con la FAE o con algún
técnico/a (en el espeleódromo os encontraréis a veces con Curro y
Sandra, o con Francisco, el presidente de Tritones) y preguntarles
cómo hacer para que os impartan un curso (oficial y con titulación
FAE) de instalación. Periódicamente la FAE los imparte, pero son
costosos por desarrollarse en Villaluenga, y probablemente desde
Tritones o contactando directamente con los técnicos FAE podáis
recibir un curso tanto o más interesante, adaptado al horario del
grupo y con un precio más competitivo. También podéis preguntar al
presidente de nuestro club, o al secretario, si es posible contratar
a un técnico desde el club para que os imparta ese curso.
Sea
como sea, primero hay que practicar lo aprendido, depurar la
técnica, tanto de progresión como de instalación, equiparse
adecuadamente (cuerda, mosquetones, chapas spit y parabolt, maza,
buril, spits, cintas, cordinos, llave de instalación del 13/17,…)
y luego, tras un periodo de prácticas prudente, buscar esa formación
extra, con el fin de sacarle el máximo partido.
Espero que hayáis disfrutado; yo me lo he pasado muy bien.
Gracias a todos y todas.